¿Qué podemos hacer para orar a Dios con mayor facilidad? ¿Qué evita que Dios oiga nuestras oraciones? Todo creyente desea tener una amplia comunicación con Dios, que se cumplan nuestras peticiones. La mayoría de nosotros reconocemos que el mantener un vínculo diario con Dios es importante, pero en la práctica nos resulta difícil hacerlo. ¿Qué pasos podamos dar para tener una vida de oración firme, aún en este mundo acelerado y lleno de distracciones?
Condiciones para una oración eficiente
Si reconocemos a Dios como nuestro Padre, la oración se convierte en una línea de comunicación en la que podemos encontrar una respuesta a los temas fundamentales de nuestras vidas: felicidad, justicia, provisión, y también una respuesta a nuestras preocupaciones y dificultades cotidianas. La Biblia menciona la relación entre una vida de paz y la oración. Está escrito en 1° Tesalonicenses 5:16-18
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Nuestro gozo, oraciones y agradecimiento a Dios no debieran fluctuar con nuestras circunstancias o estados de ánimo. Obedecer estos tres mandamientos -estar siempre gozosos, orar sin cesar y dar gracias a Dios en todo- generalmente van en contra nuestra inclinación natural. Pero, cuando hacemos una decisión consciente para hacer lo que Dios dice, empezaremos a ver nuestra vida desde una nueva perspectiva. Cuando hacemos la voluntad de Dios, descubrimos que es fácil estar gozosos y ser agradecidos. ¿Qué evita que Dios oiga nuestras oraciones? Las principales barreras para nuestras oraciones son el pecado y el no pedir de acuerdo a la voluntad de Dios. La comunión correcta con el Señor, es necesaria para una abierta comunicación entre Dios y nosotros. Para lograr esto, y así desbloquear nuestras oraciones, hay tres condiciones.
La primera es volverse del pecado, o arrepentirse. Isaías 59:2 dice lo siguiente:
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
De esto, sabemos que Dios esconde Su rostro del pecado del hombre y que el pecado obstruye la comunicación entre Dios y el hombre. Así que cuando hay pecado sin confesar en nuestras vidas, se convertirá en un obstáculo para la comunicación con Dios.
La segunda condición, acercarnos con un corazón humilde ante el Señor. Está escrito en Isaías 66:2
Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
Cuando el ser humano deja la soberbia y con humildad reconoce a Dios como el único Señor dueño y soberano de todo lo creado, mejoraremos nuestra comunión con Dios. Si nos sujetamos a Él para dejarnos guiar por su voluntad, y nos convertimos de nuestros malos caminos para volvernos a Dios en una actitud de adoración y servicio, Dios atenderá cada una de nuestras necesidades
La tercera condición es una vida recta. Este es el lado positivo de volverse del pecado y se reflejará específicamente en la efectividad de nuestras oraciones. Santiago 5:16 dice,
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Nuestra motivación al buscar ser justos en nuestro comportamiento debe ser agradar a Dios primero, no recibir las cosas que queremos. Dios es el que decide cómo y cuándo contestarnos. Dios no siempre va a dar respuesta en la manera que queremos ni en el tiempo que deseamos. Pero cuando oramos en fe, todo es posible, no porque seamos sabios o poderosos, sino porque Dios lo es.
Un pensamiento equivocado sobre la oración eficaz enseña que esta siempre logrará todo lo que pidamos o todo lo que anhelamos. Las respuestas de Dios no siempre son las que queremos. Dios actúa en su tiempo, y en la forma que Él decide, en su suprema soberanía.
10 consejos para una vida de oración
En ocasiones, nuestro ambiente contemporáneo no nos ayuda en nada a concentrarnos en la oración. La mayoría de nosotros reconocemos que mantener un vínculo diario con Dios es importante, pero en la práctica nos resulta difícil hacerlo. Para mejorar nuestra oración diaria, a continuación, te presento los siguientes consejos:
Consejo 1: Busca el horario y lugar apropiado para orar. La mente y el cuerpo funcionan mejor durante cierta hora del día. No importa qué hora sea, busca el lugar y hora más apropiado para ti. Recordemos que conversar con Dios es uno de los privilegios más grandes que el ser humano tiene, por eso merece nuestras mejores energías.
Consejo 2: No trates de orar después de una comida pesada. La digestión y la concentración no combinan. En ocasiones tendrás sueño después de comer. No sería buen momento para orar.

Consejo 3: No trates de orar después de ver tu programa favorito. Tus emociones posiblemente sigan enredadas en el programa. Es muy fácil distraerse con los recuerdos del programa en vez de llegar al trono de la gracia de Dios.
Consejo 4: Si estás cansado o cansada, no te apoyes en una cama o sofá para orar. Prueba orar de pie, arrodíllate sin ningún apoyo, o sentarte en una silla firme con la espalda recta. Reconoce que este es el tiempo más valioso del día y no deseamos desperdiciar ni un momento.

Consejo 5: Antes de comenzar tu oración, concéntrate. Desconéctate de la corriente de planes y preocupaciones que han ocupado tus pensamientos. Apaga el celular. Quédate quieto. Ponte a pensar en algún versículo o promesa bíblica y medita en su significado.
Consejo 6: Si perdiste la concentración, prueba orar en voz alta. Por lo regular somos más coherentes cuando hablamos en voz alta. No olvidemos que hay diferencia entre un pensamiento impreciso que flota en dirección al cielo, y un mensaje de corazón dirigido a Dios, para que podamos expresar al Señor lo que realmente queremos decir.

Consejo 7: Recuerda a quién le estás hablando. Al orar no estamos hablando con nosotros mismos o con el techo; la oración es una comunicación maravillosa entre nosotros y el Dios santo que mora en las alturas de los cielos. Por eso conviene comenzar con palabras de alabanza, enfocándonos en el carácter y la gloria de Dios.
Consejo 8: Procura ser específico o específica. Pongamos peticiones específicas delante del Señor, agradeciéndole por lo que él puede hacer. Mientras más lo hagamos, más evidentes serán las respuestas.

Consejo 9: No permitas que tu oración se convierta en una repetición estéril. Puedes escribir un bosquejo de tu oración e incluso anotar por escrito tu lista de peticiones, e incluso llevar un diario de oración. Utiliza tus propias palabras en tus oraciones.
Consejo 10: Tómate el tiempo que sea necesario para hablar con Dios. Un período largo de oración intensa se puede lograr aumentando poco a poco. Debemos esforzarnos por orar a diario, varias veces al día. Al despertar ora, durante tus actividades laborales, académicas o domésticas, ora. Antes de dormir, ora.
Puedes aplicar variaciones a estas sugerencias que servirán para tu situación en particular. Si comienzas a incorporar algunas de ellas, es seguro que tu vida de oración mejorará.
Comentario final
Recuerda algo importante, la oración se dirige a Dios el Padre, se realiza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, por intermedio del Espíritu Santo que mora en el corazón del creyente. Es necesario que aprendamos a orar de acuerdo a la voluntad de Dios. La oración eficaz es una oración agradable al Señor porque es una oración de fe, es una oración confiando en su amor, en su poder y en su fidelidad para con nosotros.
Fuentes Bibliográficas
- Biblia de Estudio del Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Tyndale. Estados Unidos.
- Bonilla, C. (2018). 10 “tips” para mejorar tu vida de oración.
- BuenaSemilla (2023). Banda ancha con Dios, publicación devocional del 18 de junio de 2023. Editorial La Buena Semilla, Suiza.
- Gimenez, J. (2014). Diez consejos para mejorar su vida de oración.
- GotQuestions (2023). ¿Cómo es la oración una comunicación con Dios?
- Kevin (2022). ¿Qué significa ‘La oración eficaz del justo puede lograr mucho’ en Santiago 5:16?






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