¿La diversión nos dará una real felicidad? ¿Dónde podemos encontrar la verdadera paz para nuestra vida? Divertirse, ¡palabra clave en nuestra sociedad! Que significa en realidad aturdir el espíritu para no pensar en el destino, ¿es esto lo que tú buscas? La sana distracción es buena; sin embargo, los excesos no llevan a nada bueno. ¿Cuál será el tipo de paz y felicidad que nos ofrece Dios? Dios te propone algo mucho mejor que diversiones pasajeras y sin futuro.

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Diferencia diversión y felicidad
Muchos interpretan que la diversión es sinónimo de felicidad. Por tanto, algunas personas recurren a ciertas actividades que procuren gozo, emoción y exaltación de sus sentidos en busca de ser “felices”. En ese sentido, muchos caen en excesos relacionados a fiestas, alcohol, lujuria o drogas. Pueden sentir emociones placenteras momentáneamente, pero después se quedan vacíos. Y es que, la verdadera felicidad no la podremos hallar en las cosas que el mundo ofrece. La búsqueda del placer es señal de confusión interior.
Los buscadores de placeres solo encuentran una y otra vez que las diversiones temporales de la vida dan paso a una desesperación más profunda. Las personas que buscan diversión malsana experimentarán un sentimiento persistente de que «algo anda mal» es difícil quitárselo de encima. La razón por la que el hombre que busca placeres queda vacío es que está inquieto consigo mismo, porque no tiene paz con Dios.

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Algunos que rechazan a Dios viven vidas de regocijo y diversión. Su búsqueda carnal parece haber producido una existencia despreocupada y gratificante. La Biblia dice que hay cierta medida de deleite que se obtiene del pecado. El problema es, que este deleite es temporal; y la vida en este mundo es corta. Sin embargo, no todo el que rechaza a Dios es un buscador de placeres vacíos. Hay mucha gente no salva, no cristiana, que aun así viven vidas sobrias y disciplinadas — vidas hasta cierto punto plenas y felices. De cierta forma estas personas actuarían bien.
La Biblia presenta ciertos principios morales, que podemos tomar como ejemplo –fidelidad, honestidad, autocontrol, etc. Pero, de nuevo, el problema es que, sin Dios, el hombre sólo tiene este mundo. Pasar por esta vida tranquilamente no es garantía de que estemos listos para la otra vida.

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Dios el Padre nos ofrece una felicidad real a través de Jesús, Dios Hijo. El propósito de Cristo al venir a la tierra fue la de librarnos de la condenación del pecado y darnos paz en esta tierra. Cristo nos amó y nos sigue amando y nos amará hasta el final, ese amor eterno tan grande que su vida dio por ti y por mi para darnos salvación, sin amor estamos perdido y si buscamos el amor viciado y enfermizo del hombre estamos destinados a no ser felices nunca.
Solo el amor de Dios cambiará nuestras vidas. Las diversiones pasajeras de la vida no nos darán una real felicidad. Solamente en Cristo podemos tener una vida estable, incluso en medio de las dificultades o tristezas que de todas maneras tendremos que enfrentar en nuestra existencia. Y si buscamos la real felicidad en Jesús, podremos alcanzar algunas promesas que están plasmadas en la Biblia.
La paz del corazón
Una de las promesas que indica la Biblia, para quienes buscan la felicidad en Jesús, es la paz del corazón. Está escrito en Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
El resultado final de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas es una paz profunda y duradera. A diferencia de la paz del mundo, cuya definición suele ser ausencia de conflicto, la paz de Dios es una confiada seguridad en cualquier circunstancia. Con la paz de Cristo no tenemos por qué temer al presente ni al futuro. Si tu vida está cargada de tensión, permite que el Espíritu Santo te llene de la paz de Cristo.

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El pecado, el temor, la inseguridad, la duda y muchas otras fuerzas están en guerra en nosotros. Por esta razón, busca a Jesús La paz de Dios entra a nuestros corazones a fin de frenar estas fuerzas hostiles que nos causan angustia o estrés, y esa paz que Dios nos ofrece nos da desarrolla en nosotros fortaleza. Jesús dice que nos dará esa paz si estamos dispuestos a aceptarla.

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El reposo del alma
Una segunda promesa que encontramos a través de la felicidad que viene de Cristo es el reposo de nuestra alma. La Biblia dice en Mateo 11:28
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Evidentemente, Jesús no solo se refiere únicamente a los cansados y agobiados físicamente. Sino que Jesús tiene en mente un cansancio aún peor, el cual no se puede quitar con una buena noche de sueño; sino que es una carga tan pesada que no se puede aliviar con un tiempo de descanso. Se refiere también a la carga de nuestros pecados. El versículo se refiere a un cansancio y una sobrecarga que sólo se puede superar cuando se acude a Jesús; cuando nos refugiamos en Él.

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Solo Cristo alivia el cansancio por la carga del pecado que solo la salvación puede liberar. Muchas personas que no conocen a Cristo creen que pueden ser buenas haciendo buenas obras, sin embargo, la vida eterna no tiene ningún mérito humano, por tanto, las cargas resultan en una carga imposible de soportar; ya que ningún hombre es capaz de salvarse a sí mismo.
Por eso, la invitación del Señor Jesús sigue siendo actual. Si te sientes cansado y oprimido puedes oír al Salvador decir: «Venid a mí», por medio de la fe, comprenderás que la verdadera seguridad, el pleno descanso y la dicha eterna sólo son posibles gracias a Cristo. La promesa, «os haré descansar», significa la plena paz con Dios; la seguridad de la salvación; la confianza de que por los méritos de Cristo podemos acercarnos con seguridad al trono de la gracia.

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Observa que este descanso, no es ganado por el hombre, sino que es dado por el Hijo de Dios, y sólo por Él. Los cansados y oprimidos que vienen a Cristo y reciben el verdadero descanso de Él ya no viven marcados por la incertidumbre, el miedo y la desesperación, sino que ahora sus vidas están marcadas por las virtudes del fruto del Espíritu.
Cuando estamos cansados, bajos de ánimo, o completamente estresados es cuando más vulnerables somos de caer en la tentación. Nuestras fuerzas se han agotado y cualquiera que sea el problema o la tribulación, parece ser tan grande que no podemos concebir como lo vamos a superar. Cristo nos promete que en Él hallaremos tranquilidad para nuestras almas.
La seguridad
La tercera promesa que nos hace Cristo es sentir seguridad en nuestras vidas. La Palabra de Dios dice en Proverbios 1:33
Mas el que me oyere, habitará confiadamente, Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
Todos anhelamos, buscamos y luchamos por tener la mejor vida durante nuestro recorrido por este mundo. ¿Que nos puede garantizar obtener esa clase de vida? Hoy millones de personas enfrentan un futuro incierto, donde no hay oportunidad de estudio para todos, donde no hay seguridad de obtener empleo bien remunerado, donde las relaciones son cada día más artificiales. Las palabras del libro de Proverbios parecen remarcarnos aún más el camino que La Palabra de Dios nos llama a seguir para alcanzar nuestros sueños.

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Aquí en Proverbios se nos dice que el fundamento para disfrutar de una vida abundante está en nuestra decisión de vivir en el temor de Dios, de respetar su nombre, de obedecer sus mandamientos. La Palabra de Dios presenta un llamado urgente a la vida del hombre, a abandonar todas aquellas actitudes que nos apartan del camino a una vida abundante: Una vida centrada solo en diversiones nocivas, la ignorancia, la mala crianza y el menosprecio a la educación que son el camino más fácil para llegar al fracaso.

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La felicidad verdadera
Y una promesa más, la felicidad que viene de Cristo es verdadera. Está escrito en Isaías 65:14
He aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón
Nuestro Señor promete que, si lo seguimos, jamás nos va a faltar algo, nos promete ese sustento, alegría, júbilo en nuestro corazón ¡Que privilegio servir al Dios Vivo y Verdadero! ¿Le estas sirviendo o lo has dejado? ¿Tienes una relación con Dios a través de la obra de Su Hijo en la cruz? Si hoy estas siguiendo a los dioses de la diversión no te va a ir bien, así lo dice la biblia, todos eso es engaño de satanás para condenarte y si eres hijo de Dios, para alejarte de tu padre celestial. No olvidemos a nuestro Señor, acerquémonos a él, sirvámosle a Él, Él será fiel en cuidarnos como lo hace un buen Padre. ¿Te gustaría tener una verdadera felicidad? La puedes encontrar en Cristo

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Comentario Final
El ser feliz no está lejos del hombre, está más cerca de lo que piensas, aceptemos que por más que nos hemos esforzado no hemos podido encontrar el ser feliz por nuestros propios medios. El asunto es que si podemos hallar una verdadera felicidad en esta tierra y está en Jesús. Para eso, lo que tienes que hacer es aceptar a Cristo como Señor y Salvador, de hacerlo, no solamente tendrás una felicidad verdadera, si no también, la salvación y vida eterna.

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Referencias Bibliográficas
- Beltrán, F. (2013). Fortuna y Destino.
- Biblia, versión Reina Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas. Estados Unidos.
- Biblia del Diario Vivir (Biblia de Estudio, versión Reina Valera 1960). Editorial Tyndale. Estados Unidos.
- Bustillo, S. (2019). La Clave para tener una Gran Vida.
- Cristianismoactivo (2022). Reposo para todos lo que están cansados del pecado.
- GotQuestions (2022). ¿Puede el hombre vivir sin Dios?
- HolyBiblia (2022). ¿Qué significa venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados?
- La Buena Semilla (2022). ¿Divertirse? Devocional del 19 de diciembre de 2022. Editorial La Buena Semilla. Suiza.






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