Seguramente sabías que la Biblia es el libro más vendido de la historia. Pero, ¿Sabías que la novela “El Principito” se encuentra dentro de los diez libros más vendidos en todo el mundo? Comentaremos acerca de este libro y encontraremos en él algunas enseñanzas que se pueden aplicar a la vida cristiana. ¿Qué paralelismos podemos encontrar entre «El Principito» y la Biblia?

Comentario literario de «El Principito»
«El Principito», en francés: «Le Petit Prince», es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, publicada en 1943. «El Principito» ha sido traducido a más de doscientos cincuenta idiomas, incluyendo al sistema de lectura braille. La obra ha logrado vender más de 140 millones de ejemplares en todo el mundo. En cuanto a volumen de ventas e idiomas al que se ha traducido solo es superado por la Biblia, el Quijote y unos pocos libros.

La trama de la novela El Principito trata sobre un aviador se encuentra perdido en el desierto del Sahara después de que su avión sufriera una avería, es allí donde conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta, el asteroide B 612.
“El Principito” y la Biblia: Ver el reino de Dios como lo haría un niño
En el primer capítulo, el aviador relata que, cuando era niño había leído en un libro que las boas tragan sus presas enteras, para luego dormir durante seis meses. Esto le impresionó mucho, e hizo su propio dibujo de una boa, lo mostró a sus familiares y preguntó si causaba miedo, ellos respondieron “¿Por qué habrá de asustar un sombrero?”, luego, hizo un nuevo dibujo para que pudiesen comprender. Los dibujos trataban de una boa que se había tragado a un elefante.

Fuente de imagen: acuarela de la obra pintada por el mismo autor.
En el segundo capítulo, cuando el aviador y el Principito se encuentran, éste le pide al aviador que dibuje un cordero. El aviador dibuja a una boa. El principito le increpa, diciéndole que «No quiere un elefante dentro de una boa. Una boa es muy peligrosa y un elefante muy embarazoso, que necesita un cordero, que le dibuje un cordero.»
Cuando el aviador era niño y había dibujado una boa que parecía un sombrero, ninguno de sus familiares adultos comprendió el gráfico, pero el Principito con un corazón de niño sí pudo ver el verdadero significado del dibujo. Haciendo una comparación de este pasaje de El Principito con nuestra vida espiritual, podríamos afirmar que, nosotros los humanos, necesitamos ver al reino de Dios con los ojos de un niño, solo así podemos recibirlo. La Biblia nos dice en Lucas 18:17:
De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Fuente de imagen: Google.
Se requiere de la humildad e inocencia como la de un niño. Jesús nos exhorta que busquemos tener humildad como la de un niño además de la fe. Aquellos que voluntariamente adoptan la posición más baja, son los más grandes a los ojos del cielo. Un niño está despojado de ambición, orgullo y soberbia, y por lo tanto es un buen ejemplo para nosotros. Los niños se caracterizan por ser humildes y dejarse guiar. Jesús promovió una fe humilde y sincera en Dios, y él usó la inocencia de un niño como un ejemplo. Emulando la fe de los niños, simplemente tenemos que tomar a Dios en su palabra.
Como los niños confían en sus padres terrenales, debemos confiar en que nuestro Padre que está en los cielos. Un aspecto fundamental e importantísimo del evangelio es la salvación mediante la vida, muerte y resurrección de Jesús. Él murió, fue sepultado y resucitó para que nosotros pudiéramos recibir el perdón de los pecados y tener vida eterna en el Reino de Dios. Solo podemos ser salvos si recibimos a Cristo como Señor y Salvador. Tenemos que confiar en Cristo con los ojos de un niño, si así lo hacemos, las vendas que nos pone el mundo y el enemigo serán quitadas y veremos lo que Dios quiere mostrarnos.
“El Principito” y la Biblia: Baobabs representación del pecado
En el capítulo 5 el principito cuenta que en su planeta existen unos árboles llamados baobabs, y explica que, el suelo del asteroide B 612 está infestado de semillas de baobabs, si un baobab no se arranca a tiempo y no es posible eliminarlo, sucederá que invade todo el planeta, lo perfora con sus raíces, y si el planeta es demasiado pequeño y si los baobabs son demasiado numerosos, el asteroide estallará. Una solución para evitar la tragedia es que un cordero se coma a los baobabs cuando son pequeños.

Fuente de imagen: acuarela de la obra pintada por el mismo autor.
Estos árboles baobabs no están en la obra sólo porque en el asteroide B162 fuesen peligrosos, sino más bien, por que adquieren un valor simbólico: los Baobabs son como la semilla del mal, representan al pecado, que se entromete constantemente en nuestra vida y que es necesario desterrar antes de que germine lo suficiente para hacernos daño. Haciendo un paralelo con la novela de El Principito, veremos a las semillas de baobabs como el pecado que hay en nosotros. Esos pecados que muchas veces no arrancamos de manera oportuna, y como consecuencia crecen y nos destruyen. Estos pequeños hábitos, erróneas motivaciones, profundos deseos, rápidos pensamientos y ligeras palabras, al igual que los baobabs, siempre provocan una catástrofe.

“El Principito” y la Biblia: Solución al pecado
Y así como en el asteroide 612 un cordero puede evitar que los baobabs crezcan, Cristo, el cordero de Dios, resuelve el mayor problema de la humanidad -el pecado-, y por el poder del espíritu de Dios podemos ir arrancando poco a poco los baobabs de pecado que buscan gobernarnos.

Fuente de imagen: acuarela de la obra pintada por el mismo autor.
La Palabra de Dios nos dice en 1° Pedro 2:24
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Claramente, Pedro se refería a la cruz de Jesús cuando dijo madero. Jesús llevo nuestros pecados en Su cuerpo a la cruz – el madero de la cruz. Se afirma aquí tanto para recordar constantemente a los cristianos de la gran obra de Jesús en la cruz, y también para recordarles que, solamente a través de él podemos ser limpios del pecado. De otro lado está escrito en 1° Juan 1:7
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Es imposible que por nosotros mismos podamos quitar toda la mala hierba del pecado que hay en el corazón. La única manera para deshacerse de ese mal es con la sangre de Cristo, es decir, debemos confiar en Cristo, porque su muerte en la cruz y derramamiento de sangre tiene como propósito, que seamos perdonados, que nuestra culpa por el pecado sea quitada y que día a día seamos purificados. Debemos aceptar que sin Cristo es imposible estar en las manos de Dios para que nos limpie de nuestras maldades.

“El Principito” y la Biblia: La fe
Y en el capítulo 21 se narra el encuentro del Principito con el zorro, quizá el corazón de toda esta obra. El zorro le explica al principito lo que significa “domesticar”, es decir, crear lazos. Llenar de significado la realidad entera a partir de una relación cercana. Y el zorro le dice esto al principito: No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

Fuente de imagen: acuarela de la obra pintada por el mismo autor.
El principito aborda el tema de la fe de una manera comprensible, la fe personal, la del individuo. La fe íntima. No sólo fe en la belleza, en la amistad, en la vida; también la fe en Dios. Esa fe a la que se llega a través del corazón. Nuestro razonamiento es incapaz de concebir a Dios en toda su plenitud. Una fe sencilla, llena de sorpresas, como la del principito, es la que nos introduce al reino invisible. Ver con el corazón no es otra cosa que sentir a Dios mediante la fe. La Biblia dice en Hebreos 11:1
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
La única otra forma de llegar a Dios es venir a Él por la fe. Podemos acercarnos a Dios por la fe. “La convicción de lo que no se ve”, no sólo un deseo por algo mejor, sino una conciencia de algo más; eso es la fe. Significa que nos volvemos conscientes de que estamos rodeados de un reino invisible; aquello que se ve no es la explicación completa de la vida; hay realidades que no pueden ser vistas ni tocadas, y aun así son tan reales y tan vitales como cualquier cosa que podemos ver. Dios es invisible, es un ser espiritual, solo podemos acercarnos a él, mediante un corazón con fe, y veremos su presencia en nuestras vidas. Aun cuando no sea fácil advertirlo, el principito encarna grandes valores cristianos.

Comentario final
«El Principito», escrito por Antoine de Saint-Exupéry, es una obra literaria que, aunque no es una novela o cuento explícitamente cristiano, contiene profundos mensajes y enseñanzas que pueden resonar con principios bíblicos y la vida cristiana. No muchos identifican esta curiosa conexión entre «El Principito» y la Biblia.
El viaje del Principito a través de los diferentes planetas y sus encuentros con diversos personajes nos enseñan sobre la vanidad, el poder, el materialismo y la búsqueda del sentido de la vida, reflejando las luchas humanas que también se abordan en la Biblia.
En resumen, «El Principito» no solo ofrece valiosas lecciones para niños y jóvenes, sino también profundas reflexiones para adultos, proporcionándonos ilustraciones que pueden enriquecer nuestra vida cristiana y ayudarnos a comprender mejor principios espirituales y bíblicos.

Fuente de imagen: acuarela de la obra pintada por el mismo autor.
Fuentes Bibliográficas
- Enduringword (2022). 1 Pedro 2- la gloria y el deber del pueblo de Dios.
- Escuela Bíblica (2022). Estudio bíblico de Hebreos 11:1-3.
- GotQuestions (2022). ¿Nos ordena la biblia que tengamos la fe de un niño?
- Párraga, J. (2015). Una lectura cristiana de El principito.
- Pastoral de Juventud (2022). El Principito.
- Protestante digital (2020). El pequeño príncipe en busca de Dios.
- Saint-Exupéry, A. (2020). El Principito. Editorial El gato de hojalata.
- Stedman, R. (2022). ¿Qué es la fe?
- Tu cuento favorito (2022). El principito. El dibujo del elefante y el cordero.






Deja un comentario