En muchas ocasiones, el arte en todas sus expresiones, entre ellas la música, da honra y gloria a nuestro Señor Jesucristo. Uno de estos casos es la pieza de música clásica «Agnus Dei» (Cordero de Dios). En este artículo comentaremos los versículos bíblicos que dan origen a la letra de esta composición.
La composición “Agnus Dei”
El “Agnus Dei”, palabras en latín que traducido al español significa Cordero de Dios, es una obra musical que describe una de las principales características de nuestro Señor Jesucristo.
“Agnus Dei” es una composición coral compuesta por el músico estadounidense Samuel Barber. Barber compuso inicialmente una pieza musical titulada “Adagio para Cuerdas” en 1936. Esta pieza exhibe un rango extremo de dinámicas que van del pianísimo a forte a través de crescendo y decrescendo, y un legato sostenido sobre métrica flexible, y utiliza la instrumentación para crear melodía básicamente diatónica y articulada, que se caracteriza por una profunda carga emocional a través de su rica variación armónica.

El “Adagio para cuerdas”, en su versión original, se hizo muy famosa y usada en eventos históricos y películas. La pieza acompañó el anuncio radiofónico de la muerte de Franklin Delano Roosevelt, y también fue interpretada en una ceremonia celebrada en el World Trade Center para conmemorar la pérdida de miles de personas en los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Se destaca también el uso de la obra para la banda sonora original de las películas “El hombre elefante” de 1980 y, de “Pelotón” de 1986, que trataba sobre la Guerra de Vietnam.

El compositor también adaptó la pieza en 1967 para un coro, como resultado de esto, se creó el Agnus Dei «Cordero de Dios». En la recomposición del Adagio para cuerdas, Barber consiguió que aflorara de la pieza musical un sentido espiritual.

Esta adaptación para coro mixto llevó el título de Agnus Dei. En contraste con el romanticismo sentimental de la versión original, el uso de voces en la segunda versión la acerca más a un estilo renacentista. Esta pieza musical es interpretada por la iglesia católica, y aunque lo es en menor proporción por la evangélica, el contenido de la letra hace referencia a Jesucristo, Hijo de Dios, cuya vida, muerte y resurrección -a semejanza del sacrificio del cordero- realiza la obra de la Salvación.
La letra de esta canción en latín es la siguiente:
Agnus Dei, Qui tollis peccata mundi, Miserere nobis. Agnus Dei, Qui tollis peccata mundi, Miserere nobis. Agnus Dei, Qui tollis peccata mundi, Dona nobis pacem.
Traducida al español dice lo siguiente:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la Paz.
Encontramos en la letra del coro tres palabras clave: Cordero de Dios, Piedad, Paz.
Inspiración Bíblica del “Agnus Dei”
Estas tres palabras clave de la letra de la canción se interpretan como tres principios fundamentales acerca de Cristo.
Jesús, el Cordero de Dios
El primero, Cristo es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Está escrito en Juan 1:29
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
En este pasaje, Juan el Bautista se encuentra con Jesús y lo llama el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El cordero tenía un significado ritual en Israel de aquella época. Cada mañana y tarde, se sacrificaba un cordero en el templo por los pecados del pueblo. El profeta Isaías, cientos de años antes de Cristo, había profetizado que el Mesías, el Siervo de Dios, sería ofrecido como un cordero. Para pagar la culpa por el pecado, tenía que entregarse una vida; y Dios El Hijo quiso darse a sí mismo en sacrificio. Los pecados del mundo fueron quitados cuando Jesús murió como el sacrificio perfecto. De esta manera se perdonan nuestros pecados. «Pecado del mundo» significa el pecado de todos, el de cada individuo, el tuyo y el mío. Jesús pagó el precio de nuestro pecado con la muerte. Tú puedes recibir perdón al confesarle tu pecado y pedirle su perdón.
Jesús es un gran Salvador porque es el Cordero de Dios. Jesús es un Salvador perfecto, completo, porque quita el pecado. Cristo es un Salvador Todopoderoso porque quita el pecado del mundo. Es un Salvador perpetuo porque «quita». El texto no dice que quitó ni que quitará, sino que «quita». Y se expresa en tiempo presente. Esto quiere decir que cualquiera puede llegar a Él en cualquier momento.

Sabemos que la paga por el pecado es la muerte y que nuestro pecado nos separa de Dios. También sabemos que la Biblia enseña que todos somos pecadores, que ninguno de nosotros es justo delante de Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de Dios, y somos culpables ante Él; sin embargo, la única esperanza que podríamos tener es que Él nos proveyera un medio para reconciliarnos con Él, y por esa razón Él envió a Su Hijo Jesucristo a morir en la cruz. Cristo murió para hacer expiación por el pecado y pagar el castigo por los pecados de todos los que creemos en Él.
Es a través de Su muerte en la cruz, como el perfecto sacrificio de Dios por el pecado y Su resurrección al tercer día, que ahora podemos tener vida eterna si creemos en Él. El hecho de que Dios mismo hubiera provisto la ofrenda para la expiación o pago por nuestro pecado es parte de las gloriosas buenas nuevas del Evangelio.
Jesús, su misericordia
Un segundo principio acerca de Jesús es que, como Dios el Hijo, tiene piedad o misericordia de nosotros. La Palabra del Señor nos dice en Salmo 51:1-2
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
¡Ningún pecado es demasiado grande para que no reciba perdón! ¿Sientes que nunca podrás acercarte a Dios porque has hecho algo terrible? Dios puede perdonarte de cualquier pecado y lo hará. Sin embargo, aunque Dios nos perdona, no borra las consecuencias naturales de nuestro pecado. Todo pecado nos hiere a nosotros mismos y a otros, y finalmente ofende a Dios porque es rebelión en contra del estilo de vida que Él demanda. Cuando te veas tentado a hacer el mal, recuerda que tu pecado va en contra de Dios. Si reflexionas así, te ayudará a permanecer en el buen camino. La grandeza de la gracia solamente se experimenta cuando uno entiende la seriedad del pecado.
Dios ha colocado ciertos límites en esta vida. Él tiene ciertas leyes físicas, morales y espirituales. Cualquiera que intente sobrepasar dichos límites, tendrá que sufrir las consecuencias. El hacer esto es lo que se llama una transgresión. Cada día debemos pedir a Dios que mire nuestros corazones, y lave nuestras almas de la maldad y nos limpie de nuestros pecados. ¿No sería maravilloso si cada uno de nosotros viniera a la Presencia del Señor, cada día? Deberíamos hacerlo.
Busquemos vivir vidas que glorifiquen a nuestro Señor. Reconozcamos nuestros errores con humildad sabiendo que el camino por el que Dios nos lleva es el mejor, uno lleno de su paz y plenitud.
Jesús, fuente de paz
Y un tercer principio acerca de Jesús es que Él nos da paz. Juan 16: 33 nos dice
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Con estas palabras Jesús nos dice que cobremos ánimo, que Él nos dará paz. A pesar de las luchas inevitables que debemos enfrentar en la vida, no estaremos solos. Jesús tampoco nos abandona a nuestras luchas. Si recordamos que la victoria final ya se ha logrado, podemos apropiarnos de la paz de Cristo en los tiempos más difíciles. Todas esas enseñanzas tienen el propósito de asegurar, entre otras cosas, que nosotros tengamos paz. No se trata de cualquier clase de paz, ni como el mundo la da, sino la paz que produce la íntima comunión con Jesús.

El hijo de Dios puede conocer la paz en esta vida porque la paz se halla únicamente en Cristo y no en otro lugar. Cuando aprendamos a identificarnos con Cristo y lleguemos a tener una relación íntima con Él, comenzaremos a experimentar la paz de Dios en nuestros corazones y confiaremos verdaderamente. Y a pesar de las dificultades, en nuestras vidas habrá paz y alegría.
Comentario final
Jesús como el Cordero de Dios es un sacrificio por nuestros pecados. Si Jesucristo como el Cordero de Dios no hubiese muerto por nuestros pecados, todos en el mundo estaríamos sujetos bajo la condenación de Dios, pero gracias a la obra de Jesús tenemos opción a la salvación y la vida eterna. Si eres creyente, no olvides reconocer la obra de Cristo en nuestras vidas. Hazlo cada Día. Si aún no eres creyente y quieres ser salvo y libre de la condenación, acepta a Jesús, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, como tu Salvador y Señor de tu vida.

Fuentes Bibliográficas
- Biblia Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Grupo Nelson. Estados Unidos.
- Varios autores (2020). Comentario Mundo Hispano Tomo 8: Salmos. Editorial Mundo Hispano. Estados Unidos.
- Varios autores (2020). Comentario Mundo Hispano Tomo 17: Juan. Editorial Mundo Hispano. Estados Unidos.
- Wikipedia (2024). Adagio para cuerdas.
- Wikipedia (2024). Agnus Dei.
- Wikipedia (2024). Samuel Barber.






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