Antony Flew, fue un filósofo del siglo XX, un autor que defendió durante cincuenta años el ateísmo. Sin embargo, en sus últimos años se produjo una sorprendente conversión al teísmo, que dejó sin palabras a muchos de los ateos más sobresalientes de su época. ¿Qué habría impulsado a un intelectual que inicialmente negaba a Dios a convencerse de la existencia de Dios y dar argumentos filosóficos sobre ello? ¿Cómo fue que Antony Flew pasó a ser de ateo a creyente?
Antony Flew, su etapa de ateo

Antony Garrard Newton Flew fue un filósofo inglés, perteneciente a las escuelas del pensamiento analíticas y evidencialistas. Nació en Londres, 11 de febrero de 1923 y falleció el 8 de abril de 2010 a la edad de 87 años. Sirvió en la Royal Air Force durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, Flew obtuvo un grado en el Saint John’s College, Oxford. Flew se graduó en filosofía. Aunque era hijo de un predicador metodista, se declaró ateo a la edad de 15 años. Flew criticó muchas de las pruebas filosóficas de la existencia de Dios. Concluyó que el argumento ontológico en particular fallaba porque la premisa de un Ser Supremo no podía derivarse del concepto de bondad.
Antony Flew, durante medio siglo, defendió el ateísmo, desde el enfoque de la Escuela de Filosofía Analítica. Este filósofo inglés en algún momento argumentó que el universo, al ser conocido por la razón, con una perspectiva científica y filosófica, no ofrece justificación alguna a la consideración de que algo así como lo que llamamos Dios pudiera ser real y existente.

Flew analizó los sistemas de lenguaje de las sociedades humanas, principalmente las sociedades desarrolladas actuales, para mostrar de diversas formas y perspectivas, que los términos religiosos, ante todo la idea de Dios, no responden al mundo empírico que es el único que puede dar carta de legitimidad a nuestro lenguaje y a sus pretensiones semánticas.
Flew expuso sus ideas en sus primeros artículos que, a lo largo de los años, dieron lugar a libros, conferencias, participación en seminarios y congresos, docencia universitaria, siempre con un protagonismo estelar. Flew se convirtió en el gran patriarca del ateísmo filosófico moderno que defendía sus ideas con solvencia en todos los foros de discusión intelectual de altura.

Antony Flew fue, durante más de medio siglo, uno de los más vehementes ateos del mundo. Pero, algo le hizo cambiar de opinión.
Antony Flew ¿Cómo se convirtió en creyente?
A la edad de 81 años, Antony Flew se convirtió en creyente, pasó de ser ateo a defender la existencia de Dios. En la vejez, Antony Flew dio un sorprendente giro intelectual en su vida, abandonó el ateísmo y defendió la viabilidad del teísmo, no por causas emocionales sino como aceptación a argumentos racionales, científicos, filosóficos y objetivos. Esto produjo una profunda revolución en el mundo de ateísmo, fue una conmoción para su círculo intelectual el que, para muchos, el “mayor ateo del mundo” declarara de pronto que Dios existe. Flew fue de un temperamento extraordinariamente analítico por su misma tradición filosófica. Su análisis le llevó con todo rigor a persuadirse del deísmo, de la existencia de un Dios diseñador de la racionalidad del universo.

No parecía verosímil que el “padre del ateísmo” se hubiera pasado al teísmo. Las reacciones no fueron cordiales o comprensivas. Todo lo contrario, se lo tachó de deshonesto e incluso de que, por su edad, no estaba en uso de sus facultades normales. ¿Por qué habría cambiado Flew su parecer? La principal razón, fueron las investigaciones científicas sobre el origen de la vida que, según explica Flew, muestran la existencia de una “inteligencia creadora”. Como dijo en un simposio en el año 2004, su cambio de postura fue debido “casi enteramente a las investigaciones sobre el ADN”. Flew declaró.
“Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí. Es la enorme complejidad del gran número de elementos que participan en este proceso y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos. Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una inteligencia”.

En el año 2004, el pensamiento del filósofo que había sido bautizado como “el ateo más influyente y férreo del mundo” dio un sorpresivo giro en 180 grados.
Flew comentó:
«No obstante, el ADN, ácido desoxirribonucleico, y el ARN, ácido ribonucleico, han revelado que la vida se trata de muchísimo más que una simple serie de reacciones químicas. En todas las células hay un código genético asombroso que almacena una cantidad compleja de información. ¿De dónde viene esta información si todo es fruto de materia no pensante y no inteligente? ¿Cómo es que semejante vida puede existir en este planeta? La única explicación satisfactoria de esta vida autorreplicante y orientada hacia propósitos que vemos en la Tierra es la existencia de una mente infinitamente inteligente«.
Flew, después de haber dedicado toda su vida a la propagación del ateísmo, explicó su conversión intelectual. Según Flew, la existencia de leyes, es decir, simetría y regularidades en la naturaleza, revelaba una mente divina detrás de ellas.

Antony Flew, apologista de la fe
Antony Flew desde el momento de su conversión, expuso mediante argumentos filosóficos y científicos la existencia de Dios. En 2007, Flew en colaboración con Roy Abraham Varghese escribió el libro: Dios existe, como cambió de opinión el ateo más famoso del mundo. En esta obra, Flew no sólo desarrolló sus propios argumentos sobre la existencia de Dios, sino que argumenta frente a los puntos de vista de importantes científicos y filósofos acerca de la cuestión de Dios.

Dentro de su itinerario intelectual, Flew señaló:
“Ahora creo que el universo fue fundado por una Inteligencia infinita y que las intrincadas leyes del universo ponen de manifiesto lo que los científicos han llamado la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción se originaron en una fuente divina.”
Flew también escribió lo siguiente:
“¿Por qué sostengo esto, después de haber defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La sencilla respuesta es que esa es la imagen del mundo, tal como yo la veo, que emerge de la ciencia moderna. La ciencia destaca tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios. La primera es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda, la existencia de la vida, organizada de manera inteligente y dotada de propósito, que se originó a partir de la materia. La tercera es la mera existencia de la naturaleza. Pero en este recorrido no me ha guiado solamente la ciencia. También me ayudó el estudio renovado de los argumentos filosóficos clásicos. Mi salida del ateísmo no fue provocada por ningún fenómeno nuevo ni por un argumento particular. En realidad, en las dos últimas décadas todo el marco de mi pensamiento se ha trastocado. Esto fue consecuencia de mi permanente valoración de las pruebas de la naturaleza. Cuando finalmente reconocí la existencia de Dios no fue por un cambio de paradigma, porque mi paradigma permanece”.
Flew también aseguró que, analizando la famosa teoría del Big Bang, especie de cataclismo cósmico en el cual una onda expansiva masiva habría permitido que toda la energía y materia conocidas del universo, incluso el espacio y el tiempo, surgieran a partir de algún tipo de energía desconocido, incluso el famoso relato bíblico del capítulo uno del Génesis, “podría ser bastante exacto desde el punto de vista científico”.
Algunas otras frases a favor de la existencia de Dios, expuestos por Antony Flew fueron:
“Los argumentos más impresionantes a favor de la existencia de Dios son aquellos que han surgido por los descubrimientos científicos más recientes”
“Debo decir que mi ruta al descubrimiento divino ha sido un peregrinaje de la razón. He seguido los argumentos hasta donde me han llevado, y me han llevado a la aceptación de un ser que existe por sí mismo; Inmutable, Inmaterial, Omnipotente, y Omnisciente.”

Un versículo que se relaciona con el gran poder creador de Dios es Romanos 1:20
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Antony Flew, un gran ex ateo, pudo haber meditado en este versículo al mismo tiempo que reflexionó en la maravilla de la Creación del Universo, y el intrincado y perfecto diseño del ADN cuando se convenció de la existencia de Dios.
Comentario final
Ciertamente, el contenido de la obra de Flew demostró que su conversión final al teísmo fue, ante todo, una argumentación cosmológica. Antony Flew no fue el primer científico o intelectual que llegado un momento se rindió ante la existencia de Dios, existen muchos más, que fueron convencidos por las evidencias de las maravillas de la creación.
Fuentes Bibliográficas
- Biblia Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Grupo Nelson. Estados Unidos.
- Fuentes, H. (2015). Antony Flew: El caso de cómo el ateo más famoso del mundo terminó creyendo en Dios.
- Monserrat, J. (2015). Del ateísmo al teísmo por la razón científica: El caso de Antony Flew.
- Pérez, V. (2023). Antony Flew, el ateo más famoso del mundo, cambió de opinión.
- Religión en Libertad (2023). El famoso promotor del ateísmo Antony Flew creyó a los 81 años… y escribió «Dios existe».
- West, W. (2009). Del ADN a Dios: la conversión intelectual de Antony Flew.






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