¿Eres cristiano, pero te encuentras en el camino del pecado? ¿Luchas cada día contra malos pensamientos o acciones que sabes que ofenden a Dios? ¿Has procurado dejar algún tipo de pecado, pero no lo logras? Todo creyente ha lamentado, en algún momento, el no poder dejar de pecar; y esto puede ocasionar una aflicción a nuestro espíritu. ¿Qué podemos hacer en estos casos?.  El problema del pecado es también una preocupación para un creyente. ¿Qué pasos debemos tomar y a cuáles recursos podríamos recurrir para vencer al pecado en nuestras vidas?

El pecado es un problema que nos afecta y nos aleja de la presencia de Dios. Fuente de imagen: Pexels.

¿Por qué cometemos pecado?

Desde el principio de los tiempos, la humanidad ha pecado. El poder del pecado en nuestras vidas a veces es difícil de comprender. El hecho de que el pecado haya dominado a todos los seres humanos que han existido, es una evidencia abrumadora de ese poder. ¿Por qué el pecado es tan poderoso? ¿Qué tiene el pecado que hace que la mayoría de la gente continúe cediendo a él? ¿Por qué la gente peca? La Biblia menciona específicamente tres enemigos: El mundo, la carne, y el diablo. Ellos se combinan para formar un formidable enemigo al cual tenemos que enfrentar, porque, el pecado puede frustrar los planes y el propósito de Dios en nuestras vidas.

Nuestra naturaleza humana, el mundo y el diablo nos llevan al pecado. Necesitamos de recursos para enfrentar al pecado. Fuente de imagen: Pexels.

El mundo se refiere a la sociedad en que vivimos. Es el ambiente que ya estaba armado cuando nacimos. A esto se incluye el tipo de vida, las ideas, voluntades, opiniones, propósitos, creencias, cultura, modismos, y todo lo que moldea a la gente contemporánea. La carne es la palabra que la Biblia usa para describir nuestra vieja naturaleza, la naturaleza del pecado, nuestra condición interior que nos impulsa a tener malos deseos, malos pensamientos y malas acciones. El tercer enemigo que batalla contra el cristiano es el diablo mismo. El diablo acosa, acusa, tienta, engaña y miente en su lucha contra el cristiano. Las escrituras nos enseñan que no debemos amar al mundo y que no debemos satisfacer los deseos de la carne. Las escrituras también nos enseñan como luchar contra el Diablo. ¿Cómo podemos hacer efectivo esto?

Paso inicial para vencer al pecado

Lo primero que debemos considerar en cuanto a cómo vencer un pecado habitual, es observar el cambio o transformación que tiene lugar cuando fuimos hechos salvos. Parte del proceso para vencer estos pecados habituales o pecados que nos asedian, está en reconocer la transformación que en realidad ha tenido lugar dentro del creyente. El apóstol Pablo escribió en Romanos 6:11-13

Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

«Considerarnos muertos al pecado» significa que debemos definir nuestra vieja naturaleza pecadora como muerta y sorda al pecado. Debido a nuestra unión e identificación con Cristo, ya no estamos atados a esos viejos motivos, deseos y metas. Así que recordemos lo que Dios ha hecho en nosotros. Tenemos un nuevo comienzo y el Espíritu Santo nos ayudará a transformarnos cada día en lo que Cristo ha declarado que somos. Lo primero que tenemos que hacer es saber que, a pesar de ser salvos, aún tenemos una naturaleza imperfecta, y debemos reconocer nuestros pecados. La lucha de los cristianos contra el pecado va a ser una constante durante nuestra vida. Para eso, es necesario que recurramos a ciertos recursos para enfrentarnos al pecado.

Una relación personal con Cristo nos permite ser libres de la condenación del pecado. Fuente de imagen: Pexels.

Recursos para vencer al pecado

Los recursos a los cuales podemos recurrir para vencer al pecado son los siguientes:

El Espíritu Santo es el primer recurso para ayudarnos a vencer el pecado. El Espíritu Santo es un don que Dios nos ha dado para ser victoriosos en el vivir cristiano. Está escrito en Gálatas 5:22-25

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

El Espíritu produce estos rasgos del carácter que se encuentran en la naturaleza de Cristo. Ellos son el producto del control de Cristo, no podemos obtenerlo por tratar de llevarlos sin su ayuda. Si queremos que el fruto del Espíritu se desarrolle en nuestras vidas, debemos unir nuestra vida a la de Él; debemos conocerlo, amarlo, recordarlo, imitarlo. El resultado será que cumpliremos con el propósito proyectado de la ley y evitar el pecado. Debido a que el mismo Dios que envió la ley también envió al Espíritu, el resultado de una vida llena del Espíritu estará en armonía perfecta con la intención de la ley de Dios. Una persona que anda en el Espíritu obedecerá a Dios y evitará pecar mucho mejor que una persona que solo se deja llevar por rituales en forma mecánica.

El Espíritu Santo que mora en el corazón del creyente nos instruye hacia la obediencia. Fuente de imagen: Pexels.

La Biblia, palabra de Dios, también es un importante recurso para vencer el pecado. Dios nos ha dado Su Palabra para equiparnos para cada buena obra. Esto nos enseña cómo vivir y qué creer, nos revela cuando hemos escogido senderos erróneos, nos ayuda a regresar al sendero correcto, y nos ayuda a permanecer en ese sendero. Hebreos 4:12 nos dice

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

La Palabra de Dios no es simplemente la colección de palabras suyas, La Biblia es viviente, cambia la vida y es dinámica al obrar en nosotros. Las sagradas escrituras revelan lo que somos y lo que no somos. Penetra la médula de nuestra moral y vida espiritual. Discierne lo que está dentro de nosotros, tanto lo bueno como lo malo. Nos ayuda a identificar al pecado. No solo debemos oír la Palabra, sino que también debemos permitir que moldee nuestra vida. La Palabra es viva y eficaz, y capaz de penetrar en nuestros corazones, para arrancar los problemas más profundos que humanamente hablando no se pueden vencer. El salmista, el rey David, escribió acerca del poder de la Biblia para dirigir nuestras vidas en Salmo 119:105

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

En esta vida, andamos a través de un bosque oscuro de maldad. No obstante, la Biblia puede ser la luz que nos muestre el camino hacia adelante para así no tropezar al caminar. Nos revela las raíces enredadas de filosofías y falsos valores. Leer la Biblia nos alejará del pecado. Estudia la Biblia para que puedas ver tu camino con la suficiente claridad y así permanecer en la senda correcta.

En la Palabra de Dios, la Biblia, encontramos lo que agrada y desagrada a Dios. Fuente de imagen: Pexels.

Un tercer recurso esencial en nuestra batalla en contra del pecado es la oración. La oración es reconocer nuestras propias limitaciones, y el poder inagotable de Dios, y volvernos a Él para buscar fortaleza frente a las tentaciones. La Biblia dice en 1º Juan 5:14-15

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

El énfasis aquí está en la voluntad de Dios, no en la nuestra. Cuando nos comunicamos con Dios, no pedimos lo que queremos, sino que dialogamos con Él sobre lo que Dios quiere para nosotros. Si armonizamos nuestras oraciones de acuerdo con su voluntad, Él nos oirá; y podemos estar seguros de que si El escucha, nos dará una respuesta definida. Si tienes una vida de oración, serás más fuerte frente a la tentación y el pecado.

Orar nos da fortaleza para vencer el pecado. Quien ora no peca, quien peca no ora. Fuente de imagen: Pexels.

Un cuarto recurso en nuestra guerra para vencer el pecado es la iglesia, la comunión de otros creyentes. Tener un compañero o un grupo con quien tengamos que ser responsables, puede darnos la dosis final de aliento y motivación que necesitamos para superar incluso los pecados más fuertes. Está escrito en Hebreos 10:24-25

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

El no asistir a las reuniones cristianas es perder el estímulo y la ayuda de otros cristianos. Nos reunimos para anunciar nuestra fe y fortalecernos los unos a los otros en el Señor. La comunión con los hermanos en la fe es una importante ayuda para la lucha contra el pecado.

Una vida centrada en Cristo nos aleja del pecado. Fuente de imagen: Pexels.

Comentario final

Como creyentes el gozo de la salvación viene de aceptar el hecho de que la gracia de Dios nos cubre, que Él nos cambiará y nos conformará a la imagen de Cristo, y que es Su obra, no la nuestra. Cuando se comprende verdaderamente esta realidad, el pecado pierde su poder. Si permanecemos en el Espíritu Santo ya no sentiremos el impulso de recurrir al pecado como un medio temporal para aliviar la ansiedad, ya que la ansiedad y la presión han sido aliviadas de una vez por todas por Cristo. Así, las buenas obras que realizamos en la fe se hacen por amor y gozo, y no por miedo o por obligación.

Fuentes Bibliográficas

  • Biblia Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Grupo Nelson. Estados Unidos.
  • GotQuestions (2023). ¿Cómo puedo vencer el pecado en mi vida cristiana?
  • GotQuestions (2023). ¿Cómo puedo vencer un pecado habitual?
  • GotQuestions (2023). ¿Cuál es la clave para la victoria cuando se lucha contra el pecado?
  • GotQuestions (2023). ¿Por qué no puedo dejar de pecar?
  • Jiménez, J. (2019). Los tres enemigos del alma.
  • Travers, J. (2021). ¿Por qué pecamos?

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