El ADN, así como las estructuras y procesos fundamentales de la vida, se deben a la acción de un diseñador inteligente, las creó Dios. Es literalmente imposible que el ADN, con toda su majestuosa complejidad, exactitud y esencial para la vida, pueda haber evolucionado, a tal punto que, varios científicos importantes que antes eran defensores de la evolución, han revertido sus puntos de vista basados en los descubrimientos de la información encontrada en el ADN.
El ADN
ADN es la abreviatura para la compleja molécula llamada ácido desoxirribonucleico, la cual contiene la información genética de todos los seres vivos. El ADN se encuentran en el núcleo de las células, y está compuesto por cuatro moléculas esenciales —adenina, guanina, citosina y timina— que están representados por las letras A, G, C y T. La disposición de estas cuatro bases, conocidos también como subunidades o nucleótidos, sirve como un registro de información para que las células se multipliquen y luego puedan formar proteínas a partir de aminoácidos, y por intermedio de otra molécula llamada ARN o ácido ribonucleico. Estas proteínas se usan luego en las funciones celulares, desde el crecimiento del pelo hasta la transformación de los alimentos en energía. Todas las funciones de las células de los seres vivos están codificadas en el ADN. Las secuencias de estas sustancias químicas proporcionan las instrucciones necesarias para ensamblar complejas moléculas de proteínas que, a su vez, ayudan a formar estructuras diversas como músculos, huesos, órganos, ojos, brazos, piernas, etc.

Las moléculas de ADN pueden vincular literalmente millones de nucleótidos. Pero en el ADN celular, estas cadenas de subunidades no existen aisladamente. Éstas están emparejadas junto con subunidades de otra cadena, porque el ADN es bicatenario, es decir es una doble cadena molecular con una forma de doble hélice. En las cadenas de ADN, una Adenina siempre se empareja con una Timina y una Guanina con una Citosina. En el código genético, estas letras químicas A, G, C y T están agrupadas como una especie «palabras genéticas» compuestas por tan sólo tres letras. Estas palabras de tres letras se denominan codones. Sesenta y uno de los sesenta y cuatro posibles codones de tres letras codifican para uno de los veinte aminoácidos encontrados en las células vivas.

Esto significa que la secuencia de las letras de ADN determina la secuencia de aminoácidos de las proteínas. La secuencia de aminoácidos en las proteínas es responsable en gran medida de la forma tridimensional de la misma, la cual determina en gran parte su función. Entonces, en la secuencia de las moléculas de ADN están recopiladas las instrucciones digitales para codificar las proteínas, y a la vez las características físicas, en el caso de los humanos, de nuestro color de piel, ojos, cabello, estatura, rasgos físicos y hasta predisposición a enfermedades.
En 1953, James Watson y Francis Crick se convirtieron en los primeros científicos en formular una descripción exacta de la compleja estructura de doble hélice de la molécula de ADN. Desde que el ADN se descubrió, ha sido un área fascinante para la investigación. En 1990 los científicos empezaron a trabajar en la secuencia del genoma humano, y en el año 2000 se completó el boceto del trabajo, siendo el Dr. Francis Collins, médico genetista y científico cristiano, quien dirigió el Proyecto.

El 6 de junio del año 2000, el presidente Bill Clinton felicitó al equipo del Proyecto Genoma Humano, liderado por el Dr. Collins, quienes habían completado la secuenciación del genoma humano, y reconoció el ADN como creación de Dios. Bill Clinton dijo: “Hoy estamos aprendiendo el lenguaje en el que Dios creó la vida. Estamos sintiendo aún más admiración por la complejidad, la belleza y la maravilla del regalo más divino y sagrado de Dios”. El lenguaje del ADN es tan complejo que parece estar hablando de un diseñador, un diseñador consistente con el Dios de la Biblia.
ADN, lenguaje de vida, lenguaje de Dios
Podemos encontrar un detalle en las escrituras, y es que, la Biblia ya hacía referencia al ADN hace miles de años, esto lo encontramos en Salmo 139:16
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Es en este versículo de la Biblia, es donde se hace referencia al ADN, mucho antes de que el hombre comprendiera qué era y lo pudiera descifrar. Se hace mención que las estructuras de un embrión estaban escritas, con un lenguaje, como el lenguaje del ADN. Todo apunta a que el rey David, escritor de este salmo, recibió de parte de Dios la inspiración necesaria para entender cómo es que cada ser humano está escrito en un código genético. Hay personas que afirman que la Biblia no tiene origen divino, sin embargo, solo son opiniones sin ningún argumento sólido. La única manera de que hace miles de años en la Biblia se hiciera referencia al ADN, es que Dios mismo revelara tal conocimiento.
Se podría decir que el ADN es el material de la vida. En esta paradójicamente simple pero compleja, extraña pero hermosa molécula se encuentra el código que determina de qué están compuestas todas las criaturas. Todas las proteínas de la vida — proteínas de estructura y función — están codificadas en el ADN.

Nosotros utilizamos letras para formar palabras de la misma manera que el ADN utiliza subunidades del nucleótido para formar codones. Cada codón codifica para un aminoácido específico. Nosotros utilizamos palabras para componer oraciones. La secuencia de codones forma un gen y la secuencia de aminoácidos forman proteínas. Nosotros utilizamos oraciones para formar párrafos, que después son agrupados en artículos o capítulos de un libro. De la misma manera, los grupos de genes y otros elementos del ADN forman los cromosomas. Cuando se reúnen libros y revistas, llamamos a esto una biblioteca. Cuando los cromosomas son ensamblados en el núcleo de una célula, esto se llama un genoma.
El código genético es un lenguaje. Los códigos de información requieren una programación previa. En términos más simples, los códigos informativos requieren una mente para crearlos y una inteligencia para diseñarlos. Como tal, el código genético de ADN también requiere inteligencia para su formulación original.

El ADN, prueba de un Creador
Por muchos años, los creyentes en Dios han formado numerosos argumentos en un intento por demostrar la existencia de Dios. Diferentes tipos de argumentos cosmológicos, ontológicos y morales han sido desarrollados y perfeccionados con mucho éxito. La existencia del ADN refuerza estos argumentos. El ADN de las criaturas vivientes muestra una sólida evidencia de un Creador. El ADN lleva en sí una información que no puede haber ocurrido por fuerzas naturales, por el azar o por evolución, pero si por parte un ser inteligente. Está escrito en Romanos 1:20
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Desde el principio, la gente ha podido ver las cosas que fueron hechas por Dios y la increíble complejidad y orden de la creación. Pero por miles de años, la humanidad no estuvo consciente de una increíble parte de la creación que yace escondida entre las células de toda criatura viviente: el ADN.

Uno de los ateos más famosos del mundo, el profesor Antony Flew, admitió que no podía explicar cómo el ADN había sido creado y desarrollado a través de la evolución, y llegó a aceptar la necesidad de una fuente de inteligencia que debió estar involucrada en la elaboración del código del ADN. Esto llevó a Flew a creer en Dios y dijo la siguiente frase: “Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí. Es la enorme complejidad del gran número de elementos que participan en este proceso y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos. Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una inteligencia.” Las recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida, según explica Flew, muestran la existencia de una “inteligencia creadora”

Comentario final
Irónicamente, mientras los ateos creen que el ADN es la evidencia concluyente de la evolución, los creyentes llegamos a una conclusión opuesta. A diferencia de los ateos, los cristianos vemos al código genético como una impresionante evidencia de un Diseñador, quien creó esta maravillosa complejidad. Dios no solamente es el Creador de toda la vida y la fuente de nuestro conocimiento acerca de la vida, sino que Él es nuestra única esperanza, a través de Jesucristo, el Creador, Salvador y Redentor. Cristo mismo es el autor de la creación, incluyendo el ADN, y también a través de la fe en Él podemos ser salvos. Si quieres ser salvo y tener vida eterna, acepta a Cristo como Señor y Salvador.
Fuentes Bibliográficas
- Biblia Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Grupo Nelson. Estados Unidos.
- Bohlin, R. (2020). El lenguaje del ADN.
- Collins, F. (2007). The language of God. Primera edición. Editorial Free Press. Estados Unidos.
- Collins, F. (2019). The language of life. Octava Edición. Editorial Harper Perennial. Estados Unidos.
- Cruz, A. (2017). A Dios por el ADN. Primera Edición. Editorial CLIE. España.
- GotQuestions (2023). ¿Cómo apunta el ADN a la existencia de un Creador?
- Matthews, M. (2008). El ADN: ¿Qué pudiera probar?
- MC (2020). La Biblia ya hacía referencia al ADN hace miles de años
- Vida, Esperanza y Verdad (2023). ADN: el código de información de Dios.
- West, W. (2009). Del ADN a Dios: la conversión intelectual de Antony Flew.






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