La música, las obras de arte, los descubrimientos científicos, los viajes espaciales, son producto del ingenio del hombre, del cerebro humano. Nuestros pensamientos, la imaginación, y la regulación de muchas de las funciones del cuerpo, incluyendo nuestros movimientos voluntarios son coordinadas por el cerebro. El cerebro humano es la maravilla de la creación. Mira aquí las razones para considerar a este órgano como el diseño de Dios.

El maravilloso cerebro humano
El cerebro humano se encarga tanto de regular y mantener cada función vital del cuerpo, como de ser el órgano donde reside la mente y la conciencia del individuo. Nuestro cerebro tiene, en promedio, 86 000 millones de neuronas. Cada neurona puede tener hasta diez mil conexiones, llamadas sinapsis, por lo que pueden intercambiar señales a través de 86 billones de estas conexiones. El cerebro necesita estas sinapsis para realizar todas las tareas que el cuerpo humano requiere ejecutar. Cada uno de esos puntos de contacto permite que los mensajes se transmitan de una neurona a la otra.

El cerebro es un órgano de estructura muy compleja. Para su estudio se lo divide en dos sectores grandes llamados hemisferios cerebrales; estos a su vez se dividen en lóbulos cerebrales y los lóbulos son recorridos por surcos y circunvoluciones. Podemos distinguir: Los dos hemisferios cerebrales, el hemisferio izquierdo es analítico y metódico, el hemisferio derecho es creativo y artístico.

La corteza cerebral, que es la capa exterior de materia gris del cerebro, se presenta como una delgada lámina de pocos milímetros de espesor, que cubre ambos hemisferios cerebrales, esta tiene circunvoluciones y surcos, a manera de pliegues, de tal manera que permite que una gran superficie pueda alojarse dentro de los confines del cráneo. Los anatomistas dividen por convención cada hemisferio humano en seis lóbulos, el lóbulo frontal, donde se encuentran las funciones de razonamiento y creatividad, el lóbulo parietal, recibe e integra la información sensitiva, el lóbulo occipital, se encarga del análisis de las señales visuales, el lóbulo temporal, se encuentra involucrado en el lenguaje, el lóbulo insular, integra la información sensitiva y autónoma proveniente de las vísceras, y el lóbulo límbico; que dirige las emociones y el comportamiento.

El diseño del cerebro humano supera al de cualquier computadora construida por el hombre. A diferencia de cualquier computadora hecha por hombres, el cerebro está hecho de células vivas que constantemente tienen que cambiar mientras adquirimos nuevas habilidades e información. La arquitectura física del cerebro mismo cambia en respuesta a nuestras experiencias. Este maravilloso diseño hace posible que aprendamos, memoricemos, que podamos pensar e imaginar.
La organización y diseño de las células nerviosas en el cerebro humano es verdaderamente extraordinario. Cada neurona en nuestro cerebro envía miles de fibras, llamadas axones, a hacer conexiones con otras neuronas. Esas conexiones que son usadas repetidamente se vuelven más fuertes. Si nos limitamos a la información de uno solo de los 5 sentidos, por ejemplo, la vista, encontraríamos que el nervio óptico envía al cerebro 72 GigaBites de información por segundo. Esto equivale a subir 18 mil canciones en un celular tan solo en un segundo, miles de veces la velocidad de 5G. Si cualquier objeto manufacturado, por más sencillo que sea, requiere de planificación y diseño; cuánto más un órgano tan complejo como el cerebro requiere una inteligencia muy superior, una inteligencia divina.
El cerebro humano, diseño de Dios
El cerebro humano es un objeto relativamente pequeño, pesa alrededor de kilo y medio, pero responsable de la creación de todo el arte y la cultura, de los grandes inventos y descubrimientos, de todo lo que la humanidad le ha hecho al planeta a lo largo de la historia, sin mencionar la producción de nuestras emociones, recuerdos, sueños, relaciones personales y lo que tal vez sea el mayor de los misterios: la conciencia de la propia existencia individual, la formación de una identidad propia y la experiencia de tomar decisiones. El cerebro es un elemento de crucial importancia para los seres humanos, puesto que somos criaturas hechas a la imagen de Dios.
Sin duda alguna, en miras del mandato que nos ha sido dado por Dios como seres vicerregentes de la creación, debemos poner este “complicado objeto”, nuestro cerebro, al servicio de Dios. El cuerpo humano es una máquina maravillosa. El hecho de que cualquiera de los detalles de nuestro organismo exista, demuestra que son el trabajo de un diseñador inteligente y talentoso, Dios Creador. Está escrito en Génesis 1:26-28.
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
El cerebro es el centro del sistema computarizado más complejo e inigualable. Computa y envía a través del cuerpo miles de millones de bits de información, que controlan cada acción, en solo instantes. En la mayoría de los sistemas computarizados, la información es transportada por partes electrónicas y alambres. En el cuerpo, los nervios son los alambres que transportan la información hacia y desde el sistema nervioso central. Y sólo en un cerebro humano hay probablemente más alambres, y más circuitos eléctricos, que en el sistema electrónico más complejo existente. El cerebro es algo maravilloso.

Los cielos y la tierra proclaman la gloria de Dios y todas las criaturas dentro de ellos son evidencia del poder creativo del Espíritu divino y de la exuberante generosidad del amor del Creador. Pero quizás, de todas las creaciones de Dios, la más asombrosa es el cerebro humano. El salmista, el rey David, meditando en la espléndida creación de Dios que es el cuerpo humano, escribió en Salmos 139:14
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.
Estas palabras son una declaración clara acerca de las increíbles capacidades del cuerpo humano que Dios ha creado. Nuestros cuerpos están hechos de miles de millones de células y una miríada de partes que solo pueden ser adecuadamente explicadas por la existencia de un Creador y Diseñador amoroso y sabio. En este versículo encontramos otra razón más para adorar al Señor Todopoderoso. Él nos ha creado con tal sabiduría, poder y amor, y la única respuesta adecuada es honrarlo y glorificar su nombre.
Dios creó un mundo diseñado para la morada de criaturas inteligentes. Hizo seres sintientes y los dotó de deseos intelectuales, imaginación y aspiraciones de sabiduría y conocimiento. Servir a Dios sin hacer uso de las capacidades cognitivas que él nos dio es sencillamente inconcebible.
La Biblia demuestra que hemos sido diseñados para abrigar curiosidad intelectual. Dios quiere que nos hagamos preguntas y que busquemos las respuestas en su revelación. En efecto, Dios creó el mundo entero como una escuela donde toda experiencia es una invitación a pensar y aprender. Cada aspecto de la creación, del mundo natural, de nuestras relaciones y de nosotros mismos es revelador. Toda la naturaleza nos habla de Dios.

Dios, el gran maestro, creó a los seres humanos como alumnos: a su imagen y dotados de un cerebro con grandes capacidades. Por lo tanto, es esencial que demostremos nuestro amor a Dios ejercitando nuestra mente y, luego, usando el entendimiento adquirido para bendecir a otras personas. Cultivar una mente piadosa, que produzca pensamiento sólido y congruente, es un aspecto crucial del servicio a Dios e implica someternos a un proceso de estudio diligente, a fin de superar la ignorancia y la ingenuidad y crecer en entendimiento y sabiduría.
Las Escrituras revelan que los seres humanos como criaturas creadas a la imagen de Dios, diseñados para amar y servir; pero también somos pensadores, reflexivos y conscientes de nosotros mismos, dotados de curiosidad intelectual, como seres inquisidores que se hacen preguntas, seres capaces de imaginar y crear y seres capaces de construir y organizar.
Todos estos maravillosos atributos requieren la posesión de un cerebro. Como cristianos, tenemos el deber de desarrollar nuestro inmenso potencial intelectual. Ninguno de nosotros está exento: todos y cada uno de nosotros debe hacerlo, indiferentemente de su capacidad intelectual o de sus logros académicos. El cerebro permite al hombre componer música, construir magníficas obras arquitectónicas, escribir libros y explorar la Luna. Ninguna otra criatura tiene la capacidad de hacer ninguna de estas cosas. Esto es evidencia del diseño inteligente de Dios.

Comentario final
Nuestro cerebro humano demuestra que fuimos creados con un propósito que trasciende la mera supervivencia en esta Tierra. Fuimos hechos no solo para comunicarnos con nuestros semejantes, sino también con nuestro Dios Creador. Hay un elemento espiritual en todos los humanos, aunque muchos intenten suprimirlo. La gracia de Dios es asombrosa. Dios no solo nos ha dado el regalo de la existencia y envió al único Hijo de Dios para nuestra salvación. Dios también nos ha dado el don del conocimiento y de la capacidad de sondear estos misterios y sondear los secretos de cómo funciona la creación, incluso ¡nuestro propio cerebro!¡Pongamos nuestro hermoso cerebro al servicio de Dios!
Fuentes Bibliográficas
- Biblia Diario Vivir, versión Reina Valera 1960. Editorial Grupo Nelson. Estados Unidos.
- Evangelio Real (2023). ¿Por qué el cerebro es una maravilla hecha por Dios?
- Guyton y Hall (2016). Tratado de Fisiología Médica. Decimotercera Edición. Editorial Elsevier. Estados Unidos.
- López Antunez-Amendolla (1970). Atlas de Anatomía Humana. Primera Edición. Editorial Interamericana. España.
- Morales, D. (2003). Neurocirugía: Nociones. Primera Edición. Ediciones DMM. Perú.
- Paturi, J. (2008). El cuerpo humano: obra maestra de Dios.
- Santos, C. (2020). El cerebro proclama la Grandeza de Dios.
- Seiglie, M. (2023). La singularidad del cuerpo humano.
- Smith, R. (2022). Nuestro hermoso cerebro.
- Testut y Latarjet (1975). Anatomía Humana Tomo II: Angiología-Sistema Nervioso Central. Novena Edición. Editorial Salvat. España.






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